lunes, 8 de octubre de 2012

Que facil es...



Que fácil es hacer daño. En un segundo puedes cambiarlo todo. Con pocas palabras puedes destruir una opinión o un pensamiento y destrozar a una persona por dentro. Cambiar su visión del mundo.

¿El motivo? No lo sé, ¿Quedar bien delante de los demás?. O quizás inflar tu propio ego.

Lo que tengo claro es que  antes, unas simples palabras sin sentido podían hacerme daño.
Pero empiezas  a conocer gente que se fija en cosas que van  más allá de lo que digan los demás sobre ti. Se preocupan por lo que guardas dentro, detrás de esa fachada que has ido construyendo Y finalmente, eres capaz de derrumbar ese muro que no te representa. Y  ser tu mismo.

Los cambios no tienen por qué ser malos.  Lo importante es que durante el proceso seas capaz de abrir los ojos y mirar a tu alrededor, ser capaz de detectar lo que te conviene y lo que no.


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